La violencia, especialmente la violencia contra mujeres y niños, no solo causa daño físico, sino que también mancha la humanidad. Cuando ocurre delante de niños, esas miradas de miedo dejarán una huella imborrable, sembrando la confusión y la inseguridad. ¿Qué sería de la sociedad si la violencia se convirtiera en la norma, si los niños crecieran con la sensación de que los puños pueden resolver cualquier conflicto?
Debe quedar claro que ninguna razón puede justificar el vandalismo. Los conflictos y desacuerdos personales en la comunicación, por graves que sean, deben resolverse mediante el diálogo o la ley. Los puñetazos y las patadas no solo dañan a la víctima, sino que también socavan la confianza de la comunidad en la seguridad del lugar donde viven.
Desde una perspectiva legal, este comportamiento constituye una grave infracción que debe abordarse con prontitud y de forma pública para disuadirlo. La ley solo tiene peso real cuando se aplica con transparencia, sin excepciones ni concesiones. Pero eliminar el mal no es solo tarea de las autoridades. La comunidad y cada individuo también deben contribuir. En este caso, hubo personas que se quedaron de brazos cruzados, observando sin intervenir, lo cual constituye un silencio peligroso. El mal crece cuando se tolera o se ignora.
El poeta Nguyen Quang Thieu llamó al perpetrador "un animal con forma humana". No fue solo una expresión de ira, sino también una advertencia: si se olvida la humanidad, las personas se perderán y se convertirán en un peligro para sus semejantes. El mal siempre encontrará la manera de sobrevivir si el entorno le permite infiltrarse: la indiferencia de la comunidad, la demora en la aplicación de la ley y la falta de educación sobre la personalidad.
Si queremos que el mal no tenga cabida, además de controlar estrictamente todas las violaciones, necesitamos cultivar constantemente los valores humanos en cada individuo. A los niños hay que enseñarles que la verdadera fuerza no reside en los músculos, sino en la capacidad de controlar y comprender...
No podemos tolerar ninguna manifestación de maldad porque, un día, las víctimas de la violencia podrían ser nuestros propios seres queridos. El mal solo desaparecerá cuando toda la comunidad se pronuncie y actúe unida.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/hay-cung-loai-tru-cai-ac-post807913.html
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