Investigadores de la Universidad de Sheffield han descubierto que las abejas utilizan el vuelo para mejorar las señales neuronales, lo que les permite reconocer patrones visuales complejos con una precisión asombrosa. Esto abre nuevas vías para la inteligencia artificial (IA), centrándose en la eficiencia en lugar de en la enorme capacidad de procesamiento.

Las abejas combinan su cerebro y su cuerpo de maneras sorprendentes: esta estrategia natural podría transformar el diseño de la IA. (Fuente: Shutterstock)
El equipo construyó un modelo digital del cerebro de las abejas, que muestra cómo el movimiento durante el vuelo moldea la información visual y genera señales eléctricas únicas en el cerebro, permitiendo a las abejas reconocer de manera rápida y energéticamente eficiente las características familiares de su entorno.
En lugar de depender de grandes redes informáticas, los robots del futuro podrían aprender a recopilar información mediante el movimiento, como las abejas, para procesar imágenes con mayor eficiencia. Este es un gran paso hacia el desarrollo de una IA inteligente y ligera.
El profesor James Marshall, director del Centro de Inteligencia Artificial de la Universidad de Sheffield y autor principal del estudio, afirmó: «En este estudio, hemos demostrado que un sistema pequeño y eficiente, a pesar de ser el resultado de millones de años de evolución, puede realizar cálculos mucho más complejos de lo que creíamos posible».
El profesor Marshall afirma el futuro de la investigación: "Aprovechar los mejores diseños inteligentes de la naturaleza abrirá la puerta a la próxima generación de IA, impulsando avances en robótica, coches autónomos y aprendizaje en el mundo real".

Las abejas necesitan solo una cantidad mínima de neuronas para distinguir su entorno. (Fuente: Shutterstock)
El modelo cerebral de abeja se evaluó con pruebas visuales, como la distinción entre los signos más y los de multiplicación. Al simular la estrategia de escaneo de la abeja (centrándose solo en la mitad inferior), el rendimiento de reconocimiento mejoró significativamente. El modelo incluso pudo reconocer rostros humanos con una red neuronal artificial muy pequeña.
El profesor Lars Chittka, catedrático de Ecología Sensorial y Conductual de la Universidad Queen Mary de Londres, añadió: «Aquí, determinamos el número mínimo de neuronas necesario para tareas complejas de discriminación visual y descubrimos que este número es sorprendentemente bajo, incluso para tareas complejas como el reconocimiento facial humano. Por lo tanto, el microcerebro de los insectos posee capacidades computacionales avanzadas».
Al combinar hallazgos sobre el comportamiento, el funcionamiento del cerebro de los insectos y lo que muestran los modelos computacionales, el estudio sugiere que estudiar el cerebro de pequeños insectos puede revelar las reglas fundamentales de la inteligencia. Estos hallazgos no solo nos ayudan a comprender mejor la cognición, sino que también tienen importantes implicaciones para el desarrollo de nuevas tecnologías.
Fuente: https://vtcnews.vn/tai-sao-bo-nao-ong-nho-be-co-the-nam-giu-chia-khoa-cho-ai-the-he-tiep-theo-ar962833.html
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