Se acaba de descubrir una especie de caracol de agua dulce en América del Sur que tiene la capacidad de regenerar ojos completos después de ser extirpados.
Esta capacidad especial del caracol manzana dorado (Pomacea canaliculata) fue anunciada por el equipo de investigación de la bióloga Alice Accorsi el 6 de agosto en la revista Nature Communications, abriendo una nueva dirección en el tratamiento de enfermedades y lesiones oculares en humanos.
El nuevo ojo puede volver a crecer en menos de un mes, pero lleva alrededor de tres meses conectar completamente con el cerebro y restaurar la visión, dijo Accorsi, quien ahora trabaja en la Universidad de California, Davis.
“Los humanos no pueden regenerar partes dañadas del ojo, y mucho menos hacer crecer un ojo entero”, dijo el profesor Alejandro Sánchez Alvarado del Instituto Stowers, quien supervisó Accorsi.
Lo especial es que los ojos del caracol tienen una estructura similar a la de una cámara —que incluye la córnea, el cristalino y la retina—, similar a la del ojo humano. Además, tanto los caracoles como los humanos utilizan los mismos genes para formar sus ojos, incluido el gen PAX6.
Cuando el equipo desactivó el gen mediante CRISPR/Cas9, los caracoles no desarrollaron ojos y apenas podían moverse ni alimentarse, aunque sobrevivían si se les alimentaba. Esto sugiere que PAX6 también podría desempeñar un papel importante en el desarrollo neuronal.
Esta es también la primera vez que los científicos han conseguido crear una cepa de caracol modificada genéticamente para investigación en un corto periodo de tiempo: apenas unos años, en lugar de décadas como es habitual.
Aunque la regeneración del ojo humano aún está muy lejos, los investigadores creen que el caracol manzana dorado podría ayudar a revelar los mecanismos biológicos subyacentes.
El oftalmólogo Henry Klassen (Universidad de California, Irvine) afirmó que el hallazgo era una buena señal: «Al menos podemos empezar a preguntarnos: ¿Cuál es el problema? ¿Siguen los humanos un proceso similar? ¿Existen genes que interfieren o bloquean esa regeneración?».
El secreto podría residir en los "interruptores moleculares", mecanismos que controlan cuándo y dónde se activan los genes, afirmó Accorsi. Es posible que los humanos posean estos interruptores, pero no sepan cómo usarlos, o quizás no los tengan.
El profesor Sánchez Alvarado comparó: «El problema es comprender la música de la regeneración del caracol y luego traducirla. La orquesta es la misma —los genes—, pero hay que encontrar al director adecuado».
Fuente: https://www.vietnamplus.vn/oc-buou-vang-moc-lai-mat-mo-ra-hy-vong-phuc-hoi-thi-luc-cho-con-nguoi-post1054664.vnp
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